Llegamos a la orilla
como caballos que no ven la luz,
volando bajito,
galopando cortito,
fuimos grandes, muchos, poderosos,
construimos edificios en la espuma y descansamos...
que locomotora nos pudo haber detenido
ninguna.
YO TUVE UN ADIOS
SETENTA VAGONES Y NINGUNA FLOR...
jueves, 7 de julio de 2011
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